Bienvenidos a la página Web del escritor Félix J. Palma, cuentista y novelista, no necesariamente en ese orden. Aquí podrán encontrar información completa y actualizada sobre el autor y su obra. Si desean una aproximación más cercana, pueden visitar su blog, donde el autor habla de todo lo que se le ocurre, desde su concepción de la literatura hasta sus series favoritas.
Queridos amigos: aquí os dejo una crítica de El mapa del tiempo, completada por una entrevista, aparecidas en el fantástico blog La tormenta en un vaso. Desde aquí envío un fuerte abrazo a Julián y a Care.
Nota: continuo adornando los post con imagenes curiosas que voy encontrando por ahí.
El mapa del tiempo
Julián Díez
El hecho de que esta novela haya conseguido un premio de prestigio supone una excelente noticia, y merece mucho la pena abrir una reseña literaria de un libro español con buenas noticias. Quizá ese movimiento sutil pero innegable que se va respirando en el ambiente, la cristalización desde diferentes procedencias de una generación literaria “argumentista” amante de los géneros que pueda terminar, o al menos poner en su sitio –interpreten esto como quieran-, a la asfixiante hegemonía de la “literatura del yo” en el panorama nacional. Son individuos que, en contra de las preferencias de los inseguros necesitados de suplementos culturales, buscan entretener con sus historias. Gente que, además, entiende que una narración no puede disfrutarse si el escritor considera que el lector es estúpido, o si no hace los deberes correspondientes a un buen trabajo literario. Brillantes artesanos del buen contar que nos son muy necesarios en un panorama desde hace décadas infestado de aspirantes a artistas.A diferencia de las novelas galardonadas anteriormente de José Carlos Somoza o Lorenzo Silva, que cultivaban géneros que empiezan a estar pasablemente bien vistos como el terrorífico o el policial, Félix Palma entra con El mapa del tiempo vagamente en el de la ciencia ficción, donde dio sus primeros pasos literarios hace más de tres lustros. Félix negó, con todo, que la novela sea cf en su presentación. Desde entonces, he oído al maestro César Mallorquí decir que ésta quizá sea la mejor novela española de cf de la historia. Por otra parte, nuestra anfitriona creyó oportuno que yo reseñara esta obra a su lado en mi calidad de supuesto experto en ese campo. Pero no tengo una respuesta al respecto: la propia novela confirma y desmiente con el paso de sus páginas su militancia en ese género, y no han faltado en los últimos años literatos relevantes que han empleado la iconografía o el corpus temático de la cf para hacer otras cosas, seguramente vecinas, pero quizá no directamente emparentadas.
Dicho todo esto, lo que sí es sin duda El mapa del tiempo es una novela amena, y un homenaje incondicional a la época de oro del narrador puro: la del final del siglo XIX en lengua inglesa. La era de Conrad, Stevenson, Conan Doyle, Stoker, y el H.G. Wells al que aquí se concede el protagonismo de la historia. También es una parábola sobre el propio hecho literario: Palma reflexiona de la mano de Wells sobre la conveniencia de escribir con el horizonte de buscar el prestigio o de satisfacer al lector.La novela opta por esto último con un dinamismo narrativo en el que no faltan emociones y giros, y con un estilo que hace la lectura agradecida. Este factor resulta especialmente reseñable, por cuanto supone una evolución decisiva en la obra de Palma. Autor de relatos memorables, joyas de maquinaria exquisita que recomiendo incondicionalmente, los dos intentos previos de Palma en el territorio de la novela se veían precisamente lastrados por el mismo estilo miniaturista que resulta tan satisfactorio en piezas de 15 páginas. En El mapa del tiempo ha encontrado una voz propia pero no intrusiva –pese a que, curiosamente, como narrador se da el capricho de intervenir libérrimamente en el relato-, que dosifica las ocurrencias y aciertos formales para permitir antes que nada el desarrollo de las historias.
La novela se articula en tres partes complementarias, un poco a lo Tarantino, en las que Wells es personaje común, y la obsesión por la posibilidad del viaje en el tiempo hilo vertebrador. Personalmente, mi favorita es sin duda la segunda, una historia de amor bastante singular, en la que brilla un personaje femenino inicialmente algo tópico pero que con su posterior desarrollo termina por resultar cautivador. La primera, de estilo algo más recargado, supone un arranque lento en comparación, claramente sobrado de páginas; y la tercera, en la que las paradojas temporales se enrevesan y se pretende ofrecer unas conclusiones, se me antoja algo oscura; sospecho que existe un mensaje en las últimas páginas, pero admito que no lo percibo con claridad. Aunque El mapa del tiempo no es la novela redentora que la cf española ansía –y que, tal vez, no reciba nunca-, sí supone un avance en muchos sentidos por conseguir reconocimiento para su temática y por elevar otro poco el abanico de públicos a los que puede llegar la muy recomendable obra de Palma. Además, y seguramente en lo que supone su auténtico objetivo cumplido, es una novela que se lee con interés durante una caudalosa cantidad de páginas, y se cierra con expectativas futuras.
—Su novela es una reivindicación de los altos vuelos que puede alcanzar la novela de género. ¿Algo que añadir a las muchas páginas de la novela?
Supongo que como se suele decir, lo he demostrado con hechos. En mi opinión, las historias de género -¿cuál no lo es?- no tienen por qué excluir los valores de la literatura con mayúsculas. Yo empecé escribiendo cuentos de ciencia ficción, e intenté hacerlo siempre con una prosa de calidad porque independientemente al amor que pueda sentir por el género, también amo la literatura, la musicalidad del lenguaje, la potencialidad de las palabras… En El mapa del tiempo he adaptado mi escritura porque tenía que trabajar con una historia más dinámica que las que generalmente alumbran mis cuentos, pero intentando que pese a ello también tuviera un valor en si mismo, que ofreciera un placer estético.
—¿El homenaje a H. G. Wells está en el origen del texto o hay algo más?
Antes de embarcarme en esta novela, Wells era uno de mis autores de cabecera. Creo que fue un auténtico visionario: con La máquina del tiempo inauguró el subgénero de los viajes temporales y con La guerra de los mundos el de las invasiones extraterrestres… Pero ahora, tras documentarme sobre la vida del escritor, me atrevería a decir que lo conozco como persona. El homenaje, pues, no se limita al origen del texto sino que toda la novela, y su protagonismo en ella, puede considerarse un homenaje a su visión lúdica de la literatura, al menos en el periodo que recoge. Y he de confesarle que Wells ha demostrado ser un personaje realmente atractivo para un escritor, mucho más de lo que en principio esperaba. Me he sentido muy cómodo en su piel.
—¿Novela de género o de géneros? Porque hay policíaco, histórico, de ficción científica...
Romántico… Hay quien ha visto también un homenaje a los libros de autoayuda en la escena de Wells y Merrick. Por supuesto, huelga decir que no se trata de algo deliberado por mi parte: sencillamente la historia fue saltando de un género a otro con naturalidad, siguiendo la lógica interna del relato. Ahora me gusta su aire inclasificable, porque las etiquetas siempre restringen, aunque creo que de inscribirse en un género sería en el género de aventuras. En el fondo es un homenaje a todos esos libros que leímos de pequeño y nos hicieron soñar.
—Ya sé que se lo han preguntado muchas veces, pero es difícil no insistir. Ha pasado usted de ser un militante del cuento a un novelista de largo aliento. ¿No tiene término medio?
Jajaja… Si por término medio se refiere a una novela corta, la verdad es que aún no he probado esa distancia. Tengo dos novelas anteriores, sin embargo, aunque no pesan tanto como El mapa del tiempo, por lo que me atrevería a decir que las 622 páginas de ésta última no deberían resultar tan extrañas, sobre todo teniendo en cuenta que no podría haber contado en menos páginas la historia que recoge. Una de las cosas que más me satisfacen es que, pese al elevado número de páginas, no sobra ninguna, al menos eso creo. Algunos lectores incluso me han dicho que desearían más páginas, que les gustaría que la novela no acabara nunca.
De todos modos, pese a mi amor por el cuento, no me considero un cuentista militante. Siempre he dicho que soy un cuentista más casual que vocacional. Creo que soy ante todo un narrador, y cada historia, obviamente, exige su espacio. Cuando empecé a trazar el argumento de El mapa del tiempo comprendí que sería una novela extensa, más que cualquiera que hubiese escrito hasta entonces, pero eso no me amedrentó y ahora que ha cobrado existencia física, que se puede tocar y ver en los escaparates, le confesaré que yo mismo me sorprendo de sus dimensiones. Y la verdad es que su escritura me ha hecho perderle el miedo no sólo a las largas distancias, sino a muchas otras cosas, como a manejar personajes reales o a documentarme sobre épocas del pasado, por ejemplo.
—Es evidente que piensa usted en el lector cuando escribe, que le tiene en cuenta. Desde ese punto de vista, no debería sorprenderle el éxito de su novela. Digamos que está hecha para eso. ¿Le sorprende?
Vayamos por partes. Es cierto que siempre que escribo algo tengo presente al lector. Creo que todo arte es fundamentalmente un diálogo con un receptor, un acto de comunicación. No soy de esos escritores que escriben para sí mismos las cosas que les gustan, no, todo lo contrario: intento transmitirle al lector la misma pasión que yo siento por los asuntos sobre los que escribo. Al poco de ser editado, El mapa del tiempo fue saludado como un best seller, cosa que me sorprendió, porque si mi intención hubiese sido escribir un best seller hubiese introducido intrigas vaticanas, cuadros malditos y sectas satánicas, aunque fuesen de enfermos del riñón, pero yo he escrito una historia sustentada sobre los viajes temporales, una temática propia de la ciencia ficción, que es un género que en nuestro país, desgraciadamente, no cuenta con demasiados lectores. Y con esto respondo a su segunda pregunta: sí que me sorprende el éxito que está teniendo mi novela, o mejor dicho, me sorprende haber logrado despertar el interés del público con una propuesta tan poco convencional, por decirlo de algún modo.
—La semana pasada se conocía la noticia de la venta de la novela a Simon & Shuster, una de las más prestigiosas editoriales de los Estados Unidos. Y también se ha vendido ya a Nueva Zelanda, Italia, Brasil, Portugal y Noruega, y suma y sigue... En la nota de prensa se hablaba de una revelación literaria a la altura de La sombra del viento. ¿Le tiene miedo a lo que pueda pasar o se siente preparado para hacerle frente?
Le confieso que algo de miedo tengo, pero también me siento con la madurez suficiente –¡acabo de cumplir los cuarenta!- para hacer frente a lo que venga, y sobre todo con la tranquilidad de espíritu adecuada para disfrutarlo.
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Hola Félix, te vi en el
Hola Félix, te vi en el "público lee", resultó muy ameno, felicitaciones y enhorabuena por el éxito que está teniendo el libro.
Un beso.
Felicidades por tu extraordinaria novela
Hola Félix. Estoy disfrutando de tu magnífica novela, El mapa del tiempo, y quería transmitirte todo mi agradecimiento por haberme proporcionado con este libro una lectura apasionante. Es una novela compleja pero, a la vez, muy amena y adictiva. Acabo de leer el encuentro entre H. G. Wells y el Hombre Elefante y me ha resultado un pasaje absolutamente brillante y conmovedor.
Un afectuoso saludo
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