Félix J. Palma

Sitio web oficial

Bienvenidos a la página Web del escritor Félix J. Palma, cuentista y novelista, no necesariamente en ese orden. Aquí podrán encontrar información completa y actualizada sobre el autor y su obra. Si desean una aproximación más cercana, pueden visitar su blog, donde el autor habla de todo lo que se le ocurre, desde su concepción de la literatura hasta sus series favoritas.

SANT JORDI, MI PRIMERA VEZ

Hace unos días regresé de Sant Jordi, donde acudí a firmar ejemplares de El mapa del tiempo, como sabréis si seguís este blog con atención. Era mi primera vez, y si tengo que escoger un adjetivo con el que describir la experiencia diría que fue espectacular. Incluso diría que comenzó incluso en el avión a Barcelona, a juzgar por los nervios que me atenazaban. Aunque no es día festivo, el 23 de abril toda Barcelona se echa a la calle desde muy temprano, formando verdaderas riadas humanas entre las casetas desperdigadas por las Ramblas o apostadas en las puertas de cada librería, en una suerte de aquelarre de adoración al libro.

Pero vayamos por orden. La jornada arrancó con el tradicional desayuno de prensa en el Hotel Regina. Allí se congregaron más de 60 autores, junto con editores y periodistas, y desde ese momento comprobé que, efectivamente, todo el mundo tenía el mismo objetivo: hacerse visible entre la masa. Como ya me habían advertido de ello, escogí lucir un jersey rojo, pero tal vez desconfiando del resultado de mi pobre iniciativa, la editorial Algaida, encarnada en la eficiente Begoña Minguito, contrató a dos actores para que se disfrazaran de Andrew Harrington (Albert) y Claire Haggerty (Montse), que me escoltaron durante toda la jornada repartiendo unos folletos publicitarios al estilo de los pasquines de la empresa de Viajes Temporales Murray que aparece en mi novela. En la primera foto podéis verlos, mientras yo hablo con mi amiga y colega Care Santos, que allí mismo nos retrató y subió la foto al facebook en un truco de pura prestidigitación tecnológica que me hizo comprender que existe un mundo más allá del que puede tocarse. Y la estrategia de la editorial resultó, ya que en casi todos los diarios del día siguiente pudo leerse: "El espectáculo ha llegado con Félix J. Palma, autor de 'El mapa del tiempo', que iba flanqueado por dos personajes vestidos de época, los dos protagonistas de su novela, Claire Haggerty, una mujer del siglo XIX que viaja hasta el año 2000 y se enamora de un hombre, y Andrew Harrington, que viaja al pasado para salvar a su prometida de Jack el Destripador. " Sé que algún lector desayunó leyendo esas líneas casi mágicas.

Un buen amigo me dijo una vez que siempre se enamoraba de mis personajes femeninos. Y parece que no es el único, como podéis ver en la segunda foto que lustra esta breve crónica, en la que aparece Claire Haggerty junto a un espontáneo que quedó seducido por la irresistible belleza de mi creación.

Tras el multitudinario desayuno, nos dirigimos a la primera caseta del apretado programa de firmas, la de la Casa del Libro. Allí tuve el honor de sentarme entre la simpática Cristina Fernández-Cubas, mi admirada cuentista, y mi no menos admirado Manuel Rivas quien, ajeno a la cola que iba formándose ante él, se demoraba en elaborar unas bellísimas dedicatorias derramando la tinta de su pluma para luego extenderla cuidadosamente con los dedos. Enseguida comprendí que estaba sentado junto a un verdadero profesional de las firmas, pues en los momentos de tranquilidad, Rivas se entretenía en escribir breves anotaciones en una libreta que traía consigo, lo que le ofrecía la coartada perfecta para no tener que contemplar el ir y venir de sus congéneres con los ojos mendicantes con que yo lo hacía. Pero de todo se aprende y la proxima vez me llevo la Nintendo.

En la siguiente caseta comprendí por qué muchos compañeros se quejan de las impresionantes colas que tienen algunos escritores. No lo hacen por envidia, o al menos no todos, si no por el modo en que eso les afecta a ellos. Me tocó junto al betsellero Federico Moccia, autor de obras como Tengo ganas de ti o Perdona si te llamo amor, y como su cola no tenía espacio para crecer ante él perpendicularmente, tuvo que doblarse hacia la izquierda, como una rama que se troncha, de manera que lo único que yo tenía delante era una muralla de féminas romanticonas deseando fotografiarse con su ídolo, que me observaban entre la curiosidad y la indiferencia. Así las cosas, que algún lector me distinguiera en la distancia era imposible. Llegar hasta mí era una auténtica hazaña, aunque para mi agente, Antonia Kerrigan, parece que nada es imposible. Recién llegada de la Feria del Libro de Londres, Antonia se acercó a mi caseta para saludarme y alegrarme aún más la jornada con nuevas noticias, las cuales me reservaré para un próximo pots.

De allí, jurando que jamás leería un libro de Moccia ni me compraría una gorra por muy calvo que me quedara, nos fuimos a la caseta de Catalonia, donde coincidí entre Luis Sepúlveda y Esteban Martín, autor de El pintor de sombras, obra que reúne a Jack el Destripador, Sherlock Holmes y Picasso en la Barcelona de finales del siglo XIX. Evidentemente, las similitudes de su novela con la mía propició una agradable conversación que nos mantuvo entretenidos entre firma y firma. Huelga decir que la suya será una de las próximas novelas que arribaran a mi mesilla de noche.

Tras el interudio de la comida, nos dirigimos a la caseta del FNAC Triangle, donde ya aguardaba una muchedumbre a uno de los mejores escritores del momento: Boris Izaguirre, maestro de la sutileza y la metáfora. Por suerte, los del FNAC, respetuosos con los pobres autorcitos que teníamos que compartir caseta con el mito, habían dispuesto un claro ante la caseta mediante un sistema de cintas policiales, con lo que todos resultábamos visibles para el público. Aquel espacio vacío, que parecía aguardar el aterrizaje de algún OVNI, permitía que los lectores que quisieran pudieran fotografiarse junto a mis personajes. En la foto podéis ver a Juan González, el peluquero de mis tres caniches, y a su novia, posando sonrientes junto a los atractivos productos de mi imaginación. Además, pese a la presencia del showman, firmé numerosos ejemplares, y sin tener que bajarme los pantalones ni una sola vez, lo cual se agradece.

Y luego llegó la firma que más ilusión me hacía. En la caseta de Gigamesh tenía que firmar junto a mi vieja amiga Susana Vallejo, que acaba de publicar su tetralogía fantástica Porta Coeli. Susana y yo empezamos escribiendo ciencia ficción allá por los primeros años 90, publicando en las mismas revistas y fanzines, y aunque nunca nos habíamos conocido personalmente, si estábamos al tanto de la trayectoria del otro, tan similares en el fondo e incluso la forma. Fue agradable firmar junto a ella, mientras intentábamos hilar una conversación que resumiera todo lo que habíamos hecho desde la primera carta de cruzamos en el remoto pasado, en aquella época donde internet era el delirio de un loco. Tengo muchas ganas de aventurarme en su saga que, en la mejor tradición de George Lucas, empezó a escribir por su tercera parte.

Y tras la firma en la librería Maite, una librería de barrio dirigida por una de las libreras más aguerridas que conozco, concluyó una jornada tan agotadora como divertida y satisfactoria. En el vuelo de regreso, repasando algunas de las escenas más divertidas de la jornada, como el espectáculo que montamos en el metro, llegué a un par de conclusiones. La primera es que, digan lo que digan, la gente lee. Parece que el sector del libro no ha resultado afectado por la crisis, sino todo lo contrario. No en vano el libro propone un entretenimiento tan dilatado como barato si lo comparamos con lo que hoy cuesta ir a cenar o ver una película, cosa que corroboraron los datos que pude leer: el gremio de libreros catalanes facturó 20 millones de euros el día del libro, igual que el año anterior. La segunda conclusión es que la gran desventaja de escribir una novela de más de 600 páginas es que, a la hora de escribir una dedicatoria, la muñeca no dispone de punto de apoyo y a uno le sale letra de yonki. Desde aquí pido disculpas a todos aquellos que os acercasteis a mí en busca de una dedicatoria y os fuisteis con una ininteligible receta médica. Os aseguro que mi cariño y agradecimiento palpita sincero bajo el galimatías.

 

 

 olé olé! que bien nos lo

 olé olé! que bien nos lo pasamos... gracias por un San Jordi perfecto

besos, la eficiente

 

:P

Divertidísima crónica. ¿Habrá suerte y te veremos por Sevilla? :)

Blog

Me he permitido enlazar tu blog con el mío. Lástima no haber coincidido contigo. Yo estuve firmando en la Pza Orfila de Barcelona.

Saludos.

 

Luis

http://luisveagarcia.blogia.com

http://cotidianos.blogia.com

 

Un placer y unas risas

Compañero, por fin he leido tu crónica de Sant Jordi y como siempre ha sido un placer conocer tu punto de vista tan diferente y parecido al mío. ¡A mí tambbién me hizo mucha ilusión coincidir en Gigamesh!

(Y verás en verano, con un poco de suerte también coincidimos en los días de la Semana Negra... también será mi primera S. Negra. En fin. reiremos juntos por distintos sitios de la geografía española) :DD

Un besote, SV

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
CAPTCHA
Esta pregunta es para verificar que usted es un visitante humano y para prevenir envíos de SPAM automatizados.
Image CAPTCHA
Enter the characters (without spaces) shown in the image.