Bienvenidos a la página Web del escritor Félix J. Palma, cuentista y novelista, no necesariamente en ese orden. Aquí podrán encontrar información completa y actualizada sobre el autor y su obra. Si desean una aproximación más cercana, pueden visitar su blog, donde el autor habla de todo lo que se le ocurre, desde su concepción de la literatura hasta sus series favoritas.
UNA CARTA DEL FUTURO
Enviado por Félix el Mar, 26/05/2009 - 13:40.
Durante la trabajosa escritura de El mapa del tiempo, aquellos dos años jalonados de miedos, dudas y puntuales raptos de felicidad, lo que menos se me pasó por la cabeza fue pensar que la novela que tenía entre manos podía ofrecer propuestas muy imaginativas de cara a la promoción. Los asiduos a este blog sabréis que en Sant Jordi, mi editorial contrató a dos actores para que interpretaran a Claire Haggerty y Andrew Harrington, y escoltados por ellos me paseé por Barcelona de una caseta a otra, experimento que volverá a repetirse en Madrid, donde estaré firmando ejemplares de El mapa del tiempo el domingo 7 de junio. Pero no era de eso de lo que quería hablaros, sino de otro de los divertidos experimentos promocionales que hemos llevado a cabo. Os cuento: contentos con el entusiasta apoyo que mi novela recibió por parte de críticos, periodistas y amigos escritores, la editorial pensó tener un agradecimiento con ellos regalándoles un simbólico reloj de mesa, y me propusieron redactar una carta en la que yo les diera personalmente las gracias. Fue entonces cuando se me ocurrió que en vez de redactar una nota al uso, sería mucho más divertido escribirles una carta desde un hipotético futuro. Quienes habéis leído la novela, sabréis que en cierto momento H. G. Wells recibe una carta desde el futuro enviada por él mismo, por lo que era un guiño casi obligado. Así, hace unas semanas, muchas de las personas que han apoyado El mapa del tiempo recibieron una carta donde un Félix fantasmal les enviaba un reloj y un puñado de palabras agradecidas. Como ya no hay sorpresa que guardar, me permito reproducir aquí dicha carta, esperando que paséis un buen rato leyéndola. Pero no quería despedirme sin aprovechar este post para agradecer el apoyo también a todos esos lectores que me habéis transmitido cuánto habéis disfrutado con mi novela, especialmente a aquellos que la habéis saboreado lentamente, deseando que no acabara nunca, y la habéis recomendado a vuestros amigos y compañeros de trabajo. A todos vosotros os debo también un reloj.
Querid@s amig@s:
Cuando leáis esta carta, yo ya esteré muerto. Sí, muerto he dicho. Pero no os aflijáis porque mi muerte estará exenta de toda tragedia; se tratará del fallecimiento natural, reposado y gozoso de quien ha vivido una vida plena, pues redacto estas líneas en el año de gracia de 2053, una fecha que, siendo para mí presente, representa para vosotros el remoto e insondable futuro. Es preferible que aceptéis este hecho antes de continuar leyendo.
Como os he adelantado, desde mi lecho de muerte –es un decir: en realidad levito en un cubículo de gravedad cero-, rodeado de mis seres queridos e inteligencias artificiales, miro a mí alrededor y solo puedo sonreír complacido. Mis obras se publican con éxito en todos los mundos de la confederación galáctica, mi cadena de karaokes “María Calaveras” es una de las más rentables del universo, he ampliado mi coeficientemente intelectual y alguna otra parte de mi cuerpo tecnológicamente, e incluso dispongo de un clon de Elsa Pataky con el que jugar al ajedrez o emplear en cualquier otro uso que se me ocurra, que imaginación nunca me ha faltado. Y es ahora, al filo de la nada, oliendo el aliento de
Como no os resultará difícil deducir, entre los avances que jalonan el futuro se encuentran los viajes en el tiempo. Sí, el hombre ha conquistado finalmente el tiempo, y ahora, por increíble que os resulte, puede desplazarse a su antojo a lo largo de la corriente temporal. Aunque no todo el mundo puede permitírselo, naturalmente, pues las excursiones temporales aún no se han abaratado lo suficiente como para que sea un servicio al alcance de cualquiera. Pero yo no soy un cualquiera y puedo permitirme escribiros una carta y ordenar que os la entreguen en 2009. Podría entregárosla en mano, pero sinceramente, ya he viajado demasiado.
¿Y por qué os envío esta carta?, os preguntareis. Bueno, sencillamente para corregir un error. Cuando mi novela comenzó a venderse en todo el planeta, rivalizando con
Un abrazo a todos,
Félix J. Palma
Planeta Dagobah, 2053
PD: no temáis por la amenaza del libro electrónico: el libro en papel nunca desaparecerá.
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Muy divertida (y brillante),
Muy divertida (y brillante), tocayo.
Originalidad no te falta
Si esta originalidad y simpatía son tus cartas de presentación, creo que disfrutraré de lo lindo leyéndote.
Has sido todo un descubrimiento.... y tan cerquita.
Saludos.
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Estimado Félix,
Mis expectativas a la hora de iniciar la lectura de tu libro eran irremediables. Wells, Stevenson, Doyle y compañía son autores que puedo considerar favoritos. Y por supuesto Jack el Destripador es también uno de mis temas de cabecera. Además, tengo gran afición por la literatura en corto, el relato breve, algo que según la solapa del libro se le da a usted muy bien.
Para mi desdicha, me encuentro con un texto (editado por una de las grandes empresas españolas, donde imagino que los correctores deberían hacer su trabajo) en el que las faltas ortográficas ofenden a la vista ante el desarrollo de la acción. Tal vez ese hatajo (con h, les apunto) de correctores no han sabido hacer su trabajo o la novela no ha tenido tiempo suficiente para ser revisada.
También me ha exasperado la forma en que ha “engordado” los párrafos en determinados pasajes, donde descubrimos el oficio de escritor pero perdemos a un gran narrador (y nos aburrimos). Esto debería ir antes que las faltas, pero...
No puedo evitar escribir estas palabras de protesta porque la trama que se propone en el libro es muy entretenida, por momentos algo realmente insospechado, y sin duda es una obra que precede una gran trayectoria novelística.
Tengo que felicitarle por su atrevimiento y desearle la mejor suerte.
Pero Félix, por favor, no aburra, no engorde, usted es un escritor de relatos, sabe cómo hacerlo. No se venda. Dénos entretenimiento de calidad.
Confiamos en su capacidad.
O al menos yo lo hago.
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