Bienvenidos a la página Web del escritor Félix J. Palma, cuentista y novelista, no necesariamente en ese orden. Aquí podrán encontrar información completa y actualizada sobre el autor y su obra. Si desean una aproximación más cercana, pueden visitar su blog, donde el autor habla de todo lo que se le ocurre, desde su concepción de la literatura hasta sus series favoritas.
Biografía extendida
Félix J. Palma nació en 1968 en Sanlúcar de Barrameda y desde muy joven, mientras quienes le rodeaban sentían la viril llamada del balón, él sintió el irresistible reclamo de la literatura. Como suele ocurrir en estos casos, las lecturas de aquellos primeros años establecieron sus gustos, e hicieron eclosionar una querencia: su amor por el fantástico, género al que hasta el momento ha mostrado una insobornable fidelidad.
Tras ejercitar la muñeca con prosas sueltas, diarios de adolescente, poemas vergonzosos y guiones de cómics que nadie podía dibujar, publicó su primer relato en el fanzine de ciencia ficción BEM, lo que le reportó sus primeros elogios como escritor. Contaba con veinte años, una edad terriblemente permeable a los elogios. Tanto es así que durante los años siguientes midió sus capacidades pergeñado una docena larga de cuentos de ciencia ficción y fantasía, que fueron apareciendo con regularidad en las distintas revistas del ramo, y alguno hubo que incluso fue merecedor de algún premio. De ese periodo es su primera novela corta, El amante de vidrio, publicada por la editorial Artifex, que resulta tan olvidable como inencontrable. Su búsqueda supone un desafío, una misión puede que imposible para aquellos fans que quieran contemplar los primeros balbuceos de un estilo excesivamente barroco que con el tiempo iría cepillándose de imágenes y metáforas hasta adquirir, para bien o para mal, su actual apariencia.
Decidido a vivir de la escritura, y tras la reveladora lectura de Julio Cortázar, el autor abandonó el género de la ciencia ficción y comenzó a explorar una fantasía más sutil y simbólica, de inevitable herencia cortazariana, encontrando un terreno en el que se hallaba cómodo y donde poder forjarse una personalidad propia. Durante ese periodo escribió exclusivamente cuentos, que le reportaron numerosos premios, como el Miguel de Unamuno, el Alberto Lista o el Gabriel Aresti, confeccionando un currículo de galardones que hoy rebasa el centenar y atestando sin piedad los altillos de la casa paterna con un sinfín de esculturas, placas y diplomas, algunos con el apellido equivocado.
En 1998 se atrevió a reunir una docena de esos cuentos en el volumen El vigilante de la salamandra, publicado por la emprendedora editorial Pre-textos, que supuso su bautismo literario. La obra obtuvo una calurosa acogida por parte del público y de la crítica, que saludó a su autor como a un escritor de cuentos deliciosos e inquietantes, que exhibía un apabullante dominio del estilo y de los diferentes recursos de la narrativa breve, capaz de articular tramas increíblemente imaginativas, y terminaba destacando su habilidad para insertar el elemento fantástico en lo cotidiano, uno de los principales rasgos de su narrativa.
Su siguiente libro, Métodos de supervivencia, hermano del anterior, se publicó al año siguiente en la editorial Algaida, y actualmente está agotado. En él Palma regalaba a sus lectores un nuevo muestrario de personajes solitarios y pusilánimes enfrentados a lo sobrenatural que cosechó idénticas críticas.
En 2001 publicó su primera novela, La hormiga que quiso ser astronauta, por cuyo título todavía se está flagelando. Se trata de una novela que él mismo califica de juvenil en un intento desesperado de separarla del resto de su producción. Fue escrita en apenas tres meses, a la par de los cuentos, pero es una obra muy diferente, pues en ella Palma intentó probarse en la novela urbana, adoptando cierto toque costumbrista que afortunadamente queda diluido por el inevitable elemento fantástico. Puede considerarse una rareza dentro de su producción, y su lectura deja patente tanto su aire de juguete sin pretensiones como lo mucho que el autor se divirtió escribiéndola.
Es por entonces cuando empieza a colaborar en el Diario de Cádiz con una columna de opinión que mantendrá durante cinco años, en la que ofrece la misma visión del mundo que en sus cuentos, sirviéndose de la actualidad para ahondar en el absurdo de la existencia.
En 2002, su nueva recopilación de cuentos, Las Interioridades, obtiene el prestigioso premio Tiflos de cuento. En ella Palma continúa perfilando su perturbador universo, pero empieza a apreciarse cierto alejamiento de lo trágico y del elemento fantástico para aproximarse más al absurdo, lo cual impregna sus cuentos de un humor hilarante apenas insinuado hasta el momento. Con gran tino, la crítica observa que la entrega del autor a la fantasía no es un ejercicio de evasión ni un juego de ingenio, sino una manera de revelar el mundo librándose del racionalismo, y vuelve a celebrar la afortunada tensión entre poesía, ternura y humor que muestran sus relatos.
El mencionado humor eclosiona en Los arácnidos, su siguiente volumen de cuentos, galardonado con el premio Iberoamericano de relatos Cortes de Cádiz en 2003, una nueva muestra, según algunos críticos y adictos al relato, del mejor cuento que se está escribiendo actualmente en nuestro país.
En 2005 publica su segunda novela, Las corrientes oceánicas, con la que obtuvo el Premio de novela Luís Berenguer, una historia de redención que comulga del universo desquiciado de sus relatos, una tragicomedia con la que el autor pretendía tanto estremecer como hacer reír a los lectores, y que la crítica recibió como la consolidación de un gran fabulador y un prosista tan plástico como imaginativo.
Con su última novela, El mapa del tiempo, Palma se traslada al Londres victoriano para narrar una historia trepidante de viajes en el tiempo. La novela ha sido galardonado con el XL Premio Ateneo de Sevilla 2008.
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