Félix J. Palma

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Bienvenidos a la página Web del escritor Félix J. Palma, cuentista y novelista, no necesariamente en ese orden. Aquí podrán encontrar información completa y actualizada sobre el autor y su obra. Si desean una aproximación más cercana, pueden visitar su blog, donde el autor habla de todo lo que se le ocurre, desde su concepción de la literatura hasta sus series favoritas.

PRESENTACIÓN EN MADRID

 Por fin dispongo de un claro en la ajetreada promoción para poder escribir la crónica, aunque breve, de la presentación de los premios Ateneo de Sevilla en Madrid, que como sabéis tuvo lugar el pasado martes 11 en el Hotel Kafka, un sitio que para mí constituía poco menos que un lugar mítico, solo visto por internet. Esa noche pude comprobar que no se tratba de un falso decorado ni que los escritores que por allí pululaban eran actores disfrazados. Fue curioso ocupar esa butaquita roja en la que tantas veces había visto sentado al descacharrante Rafael Reig por youtube.

 

Lo cierto es que para mí, acostumbrado al exiguo público que acude a las presentaciones gaditanas, el nutrido grupo que asistió al acto me sorprendió y abrumó a partes iguales. Se trata de un logro que  debemos sobre todo a la eficiente Begoña Minguito, la jefa de prensa de Algaida, quien seguramente se pasó toda la mañana colgada del teléfono. Para mí fue un placer encontrame allí con tantos amigos y colegas, como Fernando Marías, Martín Casariego, Marta Rivera de la Cruz, Pedro de Paz, Matías Candeira, Raquel Martínez (a quien debo las fotos que acompañan estas palabras), Francisco Galván e incluso mi querido Eloy Tizón, que daba clases esa misma tarde en el Hotel Kafka.

 Fue a David Torres quien le tocó romper el hielo hablando de la novela de Rebeca Tabales, y quien consiguió arrancar las primeras risas a un público que enseguida se reveló entregado. Mi compañera Rebeca se encargó de emocionar a los presentes con un discurso muy emotivo, y luego tomó la palabra Ignacio del Valle para comentar El mapa del tiempo, realizando un análisis entre culto y divertido que me aclaró muchas cosas sobre mi propia novela. Desde aquí le agradezco sus palabras y especialmente su complicidad, lo que nos llevó a hablar incluso de Alejandro Sanz. Cuando me tocó el turno, estaba más allá de los nervios, pero resolví la papeleta con el viejo truco de imaginar al público desnudo.

A menos que los asistentes se rieran por no llorar, o que sus risitas fueran producto de la histeria que les provocaba creer que en cualquier momento las puertas se cerrarían y serían gaseados, me atrevería a asegurar que entre los cuatro les hicimos pasar un buen rato.