Bienvenidos a la página Web del escritor Félix J. Palma, cuentista y novelista, no necesariamente en ese orden. Aquí podrán encontrar información completa y actualizada sobre el autor y su obra. Si desean una aproximación más cercana, pueden visitar su blog, donde el autor habla de todo lo que se le ocurre, desde su concepción de la literatura hasta sus series favoritas.
el mapa del tiempo
LA CARA DE MIS LECTORES
Enviado por Félix el Mar, 20/10/2009 - 13:59.
Uno repara en el éxito que va alcanzando como escritor cuando comprueba que el lector que acude a que le dedique su libro no está emparentado con él, ni es amigo de la familia, ni vecino de su edificio. Es decir, cuando la gente compra su libro sin saber quién coño es, dejándose guiar por la trama, la cubierta, la manera en que escribe o cualquier otra cosa que mueva a alguien a comprar un libro al verlo en un escaparate. Yo, durante un tiempo, podía contar a mis lectores desconocidos con los dedos de una mano. Incluso experimentaba una absurda inquietud cuando alguien me pedía que le dedicara una obra y luego se iba por donde había venido, sin decirme: "yo estuve con tu hermano en el colegio", "mi madre es amiga de la novia del panadero de tu prima" o "yo soy el fruto de aquella borrachera del verano del 92". Cuando eso sucedía, me preguntaba cómo era posible que esa persona hubiera escogido mi libro entre los miles de libros que atestan las librerías. El mío y no cualquier otro. Tras la publicación de El Mapa del tiempo me he acostumbrado a ello, a tener lectores que no están conectados a mí de ninguna forma, a los que nada me une. Ese lector sin rostro, en fin, en el que uno piensa cuando se pone a escribir. Ahora ya sé que tiene muchos rostros, que son Legión, en San Jordi lo comprobé. Pero no escribo este post para hablaros de eso, si no porque hoy se ha roto esa barrera, pues una de las personas que ha leído mi novela, tal y como comenta en su blog, es Berto Romero, colaborador habitual del programa de Buenafuente en La Sexta. Como imaginaréis, esto tendrá consecuencias inevitables sobre mí. ¿Qué impedirá que a partir de ahora, al pensar en mis lectores, piense en las hijas de Zapatero, Fernando Alonso, Eva Amaral o Elsa Pataky?
A continuación, os dejo la recomendación de Berto Romero en su blog Berto.tv :
El mapa del tiempo
Hace tiempo que no recomiendo un libro en el blog. Así que, hoy, para aquellos suficientemente inconscientes para seguir mi criterio, mi recomendación es: El mapa del tiempo, de Félix J. Palma. Lo descubrí a partir de la crítica que hizo de él Doc Moriarty en su blog, quien me ha dado ya tantas pruebas de que su gusto es excelente que ya tomo sus recomendaciones como decretos-ley.
No os voy a destripar nada del argumento. Es una novela cojonuda, de las que permanecen dentro de tu cabeza mucho tiempo. Magnífica, emocionante, sensible, divertida y llenísima de amor por la literatura. Hala, pues, hasta aquí mi recomendación.
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UNA NOVELA MUY RECOMENDABLE
Enviado por Félix el Lun, 28/09/2009 - 11:01.
Querido visitantes, aquí os dejo una reseña sobre El mapa del tiempo, escrita por Judit Rodríguez en su blog ¿Y qué más, Nolofinue?:
No podía ser de otra manera. Dada mi afición a la lectura no podían faltar en este espacio personal las críticas personales –y siempre personales- que me voy formando de los libros a medida que los leo.
En esta ocasión le ha tocado, por pura cuestión de calendario, a la magistral obra “El mapa del tiempo” de Félix J. Palma que adquirí de forma casual el pasado 23 de abril, el Día Internacional del Libro (en Cataluña más comúnmente llamado el día de Sant Jordi), en una de las casetas de la FNAC. Me alegro de haberla comprado ese día, ya no sólo por la gratificante lectura que me satisfaría, sino porque, aprovechando que el autor estaba allí, me acerqué a él y le pedí que me la dedicase.
Ambientada en el victoriano Londres del siglo XIX, Palma nos deleita con una historia trenzada con multitud de tantas otras que acaban deslumbrando al lector con un desenlace suspicaz, ingenioso y sobre todo inesperado, sin dejar ningún cabo suelto. Todo un acierto.
La novela está dividida en tres partes: la historia de Andrew Harrington, hijo de un famoso acaudalado, la de Claire Haggerty, quién se enamorará del atractivo héroe del futuro, y la del propio H.G. Wells, hilo conductor de cada una de las divisiones. Pero no sólo él es común en las tres historias sino que también lo es la temática de los viajes temporales, sean al pasado, al futuro o a ambos.
El relato empieza en el 1888, año en que el misterioso Jack el Destripador efectuó sus crímenes en el por aquél entonces empobrecido barrio de Whitechapel, donde vivía Marie Kelly, una de las prostitutas víctimas con la que mantuvo una relación amorosa el protagonista de la primera historia, Andrew. A partir de la muerte de ésta y de la inauguración de la empresa de viajes temporales de Gilliam Murray (quién nos convencerá del descubrimiento de la puerta dimensional, pilar de su negocio), el joven Andrew, con la ayuda de su primo Charles Winslow, Wells y la del propio Gilliam, viajará al pasado para matar al Destripador antes de que su amada caiga en sus manos, evitándole así la muerte y permitiéndole un futuro a su lado.
En unos de los viajes al año 2000 que Gilliam Murray ofrece a sus clientes irá Claire Haggerty, una joven insatisfecha con su época que pretenderá quedarse en el futuro, dónde conocerá al bravo capitán Dereck Shackleton, héroe por derrotar a los autómatas invasores que pretendían –o pretenderán- hacerse con el poder del mundo. De nuevo será el famoso escritor H.G. Wells quién, mediante su escritura, ayudará a ambos enamorados para que su relación sobreviva pese a las décadas que los separan.
Pero lo que no sabrá Wells y le pillará por sorpresa es que será él mismo protagonista principal de la tercera historia narrada en la novela. Él, que lleva una vida sencilla y monótona sin mayores sobresaltos, al que lo más interesante que le ha pasado en la vida, además de publicar con éxito “La máquina del tiempo”, es que Andrew Harrington y Dereck Shackleton le hayan pedido ayuda. Esta última historia será la que, con un inesperado final, dotará de sentido cada uno de los detalles e historias secundarias del libro, al principio innecesarias e incluso aburridas.
Se trata de una obra en la que Félix J. Palma demuestra su dominio de la escritura, de las palabras, del juego casi invisible al que hace partícipe al lector, con quien tiene un contacto continuo.
Ésta es una historia que, llamada a etiquetarse con muchos géneros literarios -se puede tachar de novela histórica, romántica, policíaca, de ciencia ficción…-, rebosa originalidad y maestría. Una historia en la que personajes y hechos reales se mezclan con los ficticios sin dar cuenta de ello a nadie. Una obra donde todo lo que parece –incluso lo que yo he contado de ella- no es. Una narración que no deja indiferente. Un libro muy recomendable.
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UN ESPECTÁCULO MAGNÍFICO
Enviado por Félix el Mié, 16/09/2009 - 10:41.
Estimados visitantes: aquí os dejo una reseña sobre El mapa del tiempo aparecida en la web Literaturas.com, escrita por Leticia Sánchez, a quien aprovecho para mandar mi más sincero agradecimiento:
Bienvenido a un espectáculo magnífico. Lector, usted no se aburrirá. Si le gustan los grandes trucos, las buenas historias, los romances apasionados, las pruebas de ingenio, la existencia de mundos fantásticos, la vida de los escritores, la emocionantes aventuras, las luchas, los asesinatos, los poderes de la imaginación, entonces, lo más probable es que “El mapa del tiempo” sea su libro.
Podrá conocer con todo lujo de precisos detalles el Londres del siglo XIX. Las callejuelas llenas de niebla de Wihtechapel, los diminutos salones de té, los hospitales donde encerraban a los locos y los deformes, los cocheros en sus carruajes sentados en el pescante. Será una recreación tan detallada de aquella época y aquel lugar, que podrá hasta olerlo, sentirá que está allí como si usted mismo fuese uno de los viajeros en el tiempo.
El siglo XIX está lleno de ciencia y a la ciencia se venera. Pero también está lleno de ingenuidad. Conozca a los habitantes de aquel Londres, qué sentían, con qué soñaban, cómo hablaban, por que estaban obsesionados con los viajes en el tiempo. Probablemente la culpa de todo la tuviera H.G Wells, el escritor que va a ser el protagonista de esta aventura, del que conoceremos su infancia, sus pensamientos e incluso cómo sería su vida si hubiera tenido que vivir otra. Desde que H.G Wells publicó su famosa obra “La Máquina del tiempo” a su casa no dejan de llegar personas obsesionadas con la novela o con la posibilidad de desplazarse realmente a través de los siglos. Creen que el escritor oculta algo, que sabe más de lo que dice, que esa máquina sobre la que escribió no es pura imaginación, que la tiene guardada en algún lugar. Aél acuden, por ejemplo Charles y su primo Andrew. Necesitan volver atrás. Necesitan regresar a la noche en la que Jack el Destripador asesinó a Marie Kelly, la prostituta de la que Andrew estaba enamorado y sin la cuál no quiere seguir viviendo.
Pero no se crean, H.G. Wells no es la única persona de Londres que parece saber cómo alterar el tiempo y el espacio. No. Para eso está la empresa Viajes Temporales Murray, que ofrece a sus clientes poder desplazarse hasta el 2002 para ver la lucha definitiva del mundo: la guerra entre autómatas y humanos. El valiente capitán Derek Shackelton y el autómata Salomón mantienen un duelo a vida o muerte para dominar el planeta. Esto sucede el 20 de mayo de 2002, única fecha a la que puede desplazarse Viajes Temporales Murray, puesto que llegan a ella gracias a que encontraron un agujero en el tiempo que conducía a este Londres futuro. Los habitantes del siglo XIX pagan fortunas y observan asombrados, cobijados en un montículo, la pelea a muerte del humano y el autómata. Pero todo se tuerce cuando la joven Claire Haggerty decide no regresar a su tiempo y quedarse allí, en aquel Londres devastado del 2002. Claire se ha enamorado locamente del capitán Shackelton y nada va a poder separarles. Ni siquiera los siglos.
Aún no se vayan, damas y caballeros, porque queda más, mucho más. Nos falta por conocer a otro cruel y malvado viajero del tiempo, que se traslada de época en época para robar los libros de sus escritores favoritos y adueñarse de su autoría.
Para tantas emociones necesitan un buen maestro de ceremonias que les vaya guiando. Y puedo asegurarles que Félix J. Palma es el sujeto perfecto para este cometido. Tiene una prosa bella y trepidante, unas metáforas perfectas, una literatura absorbente. Leer sus páginas es aún más gratificante que beber whisky escocés en la bañera hasta que se enfríe el agua. Está encaminado a convertirse en uno de los grandes. Es muy poco usual, damas y señores, que vean tal alarde de imaginación en ninguna novela reciente. Les reto a que lo hagan. “El mapa del tiempo” es un libro tan imaginativo, y a la vez tan histórico, que estremece. Leyéndolo uno siente que vuelve a ser un niño que coge por primera vez las novelas de Julio Verne y se pone a soñar. Ésa es la sensación. Hay que ser un escritor inmenso para lograrla.
¿Creen que esto es todo? Pues se equivocan, apenas les he contado nada. Pasen, pasen y lean. El espectáculo va a comenzar.
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UNA CARTA DEL FUTURO
Enviado por Félix el Mar, 26/05/2009 - 13:40.
Durante la trabajosa escritura de El mapa del tiempo, aquellos dos años jalonados de miedos, dudas y puntuales raptos de felicidad, lo que menos se me pasó por la cabeza fue pensar que la novela que tenía entre manos podía ofrecer propuestas muy imaginativas de cara a la promoción. Los asiduos a este blog sabréis que en Sant Jordi, mi editorial contrató a dos actores para que interpretaran a Claire Haggerty y Andrew Harrington, y escoltados por ellos me paseé por Barcelona de una caseta a otra, experimento que volverá a repetirse en Madrid, donde estaré firmando ejemplares de El mapa del tiempo el domingo 7 de junio. Pero no era de eso de lo que quería hablaros, sino de otro de los divertidos experimentos promocionales que hemos llevado a cabo. Os cuento: contentos con el entusiasta apoyo que mi novela recibió por parte de críticos, periodistas y amigos escritores, la editorial pensó tener un agradecimiento con ellos regalándoles un simbólico reloj de mesa, y me propusieron redactar una carta en la que yo les diera personalmente las gracias. Fue entonces cuando se me ocurrió que en vez de redactar una nota al uso, sería mucho más divertido escribirles una carta desde un hipotético futuro. Quienes habéis leído la novela, sabréis que en cierto momento H. G. Wells recibe una carta desde el futuro enviada por él mismo, por lo que era un guiño casi obligado. Así, hace unas semanas, muchas de las personas que han apoyado El mapa del tiempo recibieron una carta donde un Félix fantasmal les enviaba un reloj y un puñado de palabras agradecidas. Como ya no hay sorpresa que guardar, me permito reproducir aquí dicha carta, esperando que paséis un buen rato leyéndola. Pero no quería despedirme sin aprovechar este post para agradecer el apoyo también a todos esos lectores que me habéis transmitido cuánto habéis disfrutado con mi novela, especialmente a aquellos que la habéis saboreado lentamente, deseando que no acabara nunca, y la habéis recomendado a vuestros amigos y compañeros de trabajo. A todos vosotros os debo también un reloj.
Querid@s amig@s:
Cuando leáis esta carta, yo ya esteré muerto. Sí, muerto he dicho. Pero no os aflijáis porque mi muerte estará exenta de toda tragedia; se tratará del fallecimiento natural, reposado y gozoso de quien ha vivido una vida plena, pues redacto estas líneas en el año de gracia de 2053, una fecha que, siendo para mí presente, representa para vosotros el remoto e insondable futuro. Es preferible que aceptéis este hecho antes de continuar leyendo.
Como os he adelantado, desde mi lecho de muerte –es un decir: en realidad levito en un cubículo de gravedad cero-, rodeado de mis seres queridos e inteligencias artificiales, miro a mí alrededor y solo puedo sonreír complacido. Mis obras se publican con éxito en todos los mundos de la confederación galáctica, mi cadena de karaokes “María Calaveras” es una de las más rentables del universo, he ampliado mi coeficientemente intelectual y alguna otra parte de mi cuerpo tecnológicamente, e incluso dispongo de un clon de Elsa Pataky con el que jugar al ajedrez o emplear en cualquier otro uso que se me ocurra, que imaginación nunca me ha faltado. Y es ahora, al filo de la nada, oliendo el aliento de
Como no os resultará difícil deducir, entre los avances que jalonan el futuro se encuentran los viajes en el tiempo. Sí, el hombre ha conquistado finalmente el tiempo, y ahora, por increíble que os resulte, puede desplazarse a su antojo a lo largo de la corriente temporal. Aunque no todo el mundo puede permitírselo, naturalmente, pues las excursiones temporales aún no se han abaratado lo suficiente como para que sea un servicio al alcance de cualquiera. Pero yo no soy un cualquiera y puedo permitirme escribiros una carta y ordenar que os la entreguen en 2009. Podría entregárosla en mano, pero sinceramente, ya he viajado demasiado.
¿Y por qué os envío esta carta?, os preguntareis. Bueno, sencillamente para corregir un error. Cuando mi novela comenzó a venderse en todo el planeta, rivalizando con
Un abrazo a todos,
Félix J. Palma
Planeta Dagobah, 2053
PD: no temáis por la amenaza del libro electrónico: el libro en papel nunca desaparecerá.
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UN LIBRO PARA RECOMENDAR Y RELEER
Enviado por Félix el Mié, 06/05/2009 - 13:10.
Queridos visitantes: aquí os dejo una reseña aparecida en el blog Lothlórien, a cargo de Santiago G. Soláns, a quien aprovecho para enviar un abrazo agradecido.
Las fotos que ilustran el texto pertenecen a algunas de mis películas favoritas, por seguir con el juego empezado algunos pots anteriores.
EL MAPA DEL TIEMPO
Novela ganadora con pleno merecimiento del XL Premio de Novela Ateneo de Sevilla, nos encontramos en realidad al abrir este volumen con la unión de tres novelas cortas que comparten una unidad temática: el viaje en el tiempo; una unidad temporal: el Londres victoriano de 1896; y lo que podríamos llamar una sorprendente unidad de “protagonista” en la recurrente aparición en el texto (en persona o a través de sus obras) del escritor H.G. Wells. A través de un narrador omnisciente que no duda a veces en interpelar directamente al lector, Palma va a desgranar una historia con diversos hilos de los que no hay que perder detalle, pues hechos o personajes que aparentemente no tienen mayor importancia en un momento dado, pueden volver a aparecer después convirtiéndose en centro de la acción.
Con una prosa muy depurada, elaborada, agradablemente bien escrita, pero alejada de amaneramientos ni excesivos recargamientos, utiliza todos los recursos de la novela folletinesca para, jugando con el lector pero nunca engañándolo, dar diversas vueltas de tuerca sobre el tema principal: la posibilidad del viaje en el tiempo; ofreciendo en las tres partes del texto tres formas distintas de contemplar su posible realización: la científica, la mágica y la de la, llamémoslo, ficción especulativa (o ciencia ficción propiamente dicha), consiguiendo sorprender en las tres facetas por igual a un lector que no puede dar nada por hecho ni por contado. El autor, ese narrador omnisciente del que hablaba antes, no se priva de guardarse en la manga ciertas revelaciones y golpes de efecto que cambian la percepción de las cosas, al tiempo que hacen mucho más interesante la narración.
Palma, en este ejercicio metaliterario en el que se encuentra embarcado dentro de El mapa del tiempo, utiliza de forma magistral la síntesis de personajes históricos y de ficción del siglo XIX (el propio H.G. Wells, pero también Jules Verne, Bram Stoker, Henry James, Jack el Destripador, Marie Kelly, Joseph Merrick más conocido como el Hombre Elefante, o el Hombre Invisible y la máquina del tiempo del mismo Wells) para ofrecer una narración que aúna multitud de géneros de forma magistral (aventuras históricas, serie negra o policiaca, romántica, fantasía y especulación, misterio, suspense, incluso algún ramalazo pseudo steampunk…) consiguiendo una amalgama en la que lo más importante. la historia en sí, atrapa la atención para no dejar al lector soltar sus páginas hasta haber completado la lectura. Demuestra, además, el autor un gran esfuerzo de documentación en la recreación de ese Londres victoriano, que tantas veces se convierte en un protagonista más de la historia, sumergiendo la acción en esas calles que tantas veces han sido retratadas por los escritores de la época (por ahí está la huella de Poe o de Conan Doyle, sin duda) y que Palma reconstruye con inusitada eficiencia para conseguir que sea algo más que un simple decorado, sino que cobra una vital importancia en el transcurso de la trama, trayendo a la memoria aquellas lecturas de antaño de tantos clásicos que nos hicieron disfrutar del descubrimiento de la existencia de otros mundos alrededor del nuestro.
Es, sin duda, esta novela un magnífico homenaje a aquellos escritores, padres de la moderna ciencia ficción, que abrían nuevos cursos a la Literatura y que asombraban al mundo con sugestivas posibilidades (¿imposibles ya hoy?) en un mundo que descubría fascinado las maravillas que la ciencia ponía a sus pies en un momento en que parecía que todo se podía conseguir y que el velo de la ignorancia iba a caer pisoteado para siempre, y el hombre de la calle ponía su fe en el aparentemente imparable progreso y en todos los increíbles descubrimientos que habrían de llegar. Cuando el viaje en el tiempo o a la Luna parecían a la vuelta de la esquina y la Tierra estaba dejando de tener rincones desconocidos y la exploración era la aventura en sí misma. Cuando el sentido de la fascinación todavía no estaba aplastado por el prosaico día a día, cuando no se dejaba que la realidad ahogase las ilusiones y donde la ingenuidad era todavía una cualidad y no un demerito.
El mapa del tiempo es una novela que conjuga a la perfección entretenimiento con calidad literaria, que plantea diversas cuestiones sobre el propio hecho de la escritura como desencadenante de hechos en la vida real (tema especialmente importante en la tercera parte), sobre la posibilidad y la moralidad de cambiar el pasado y de sus consecuencias muchas veces indeseadas, sobre el amor a través del tiempo, si es que eso es posible, o sobre la simple ilusión de trascender el poder de la ciencia. Una gran obra, sin duda, que adolece a veces, quizá, de un exceso de didactismo cuando hace mención a la aparición de un personaje histórico, pero que se le perdona gracias al buen hacer en todo lo demás. Un libro para recomendar y para releer, lo cual me parece, en el mundo literario, dos de los mejores elogios.
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QUE DIOS REPARTA SUERTE
Enviado por Félix el Mar, 05/05/2009 - 09:38.
De entre los distintos galardones que se entregarán en el marco de la Semana Negra de Gijón, mi colega David
Torres opta con su estupenda Niños de tiza al Premio Hammet a la mejor novela policiaca del 2008, y un servidor con El mapa del tiempo al Premio Celsius a la mejor obra de ciencia ficción o fantasía. Los otros finalistas en esa categoría son Jon Bilbao, por El hermano de las moscas, Rodolfo Martínez, por El abismo en el espejo, e Ismael Martínez Biurrún, por Rojo alma, negro sombra. Que Dios reparta suerte.
Para mí es premio suficiente con estar invitado a la Semana Negra de Gijón, que este año tendrá lugar del 10 al 19 de julio. Nunca he estado allí, pero he oído bastantes rumores como para saber que constituye todo un acontecimiento literario y una oportunidad para hablar de buena literatura en un marco incomparable.
El fallo de las distintas categorías convocadas se dará a conocer en los últimos días de la Semana, probablemente el viernes 17 de julio. Se admiten velas encendidas.
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SANT JORDI, MI PRIMERA VEZ
Enviado por Félix el Dom, 26/04/2009 - 13:23.
Hace unos días regresé de Sant Jordi, donde acudí a firmar ejemplares de El mapa del tiempo, como sabréis si seguís este blog con atención. Era mi primera vez, y si tengo que escoger un adjetivo con el que describir la experiencia diría que fue espectacular. Incluso diría que comenzó incluso en el avión a Barcelona, a juzgar por los nervios que me atenazaban. Aunque no es día festivo, el 23 de abril toda Barcelona se echa a la calle desde muy temprano, formando verdaderas riadas humanas entre las casetas desperdigadas por las Ramblas o apostadas en las puertas de cada librería, en una suerte de aquelarre de adoración al libro.
Pero vayamos por orden. La jornada arrancó con el tradicional desayuno de prensa en el Hotel Regina. Allí se congregaron más de 60 autores, junto con editores y periodistas, y desde ese momento comprobé que, efectivamente, todo el mundo tenía el mismo objetivo: hacerse visible entre la masa. Como ya me habían advertido de ello, escogí lucir un jersey rojo, pero tal vez desconfiando del resultado de mi pobre iniciativa, la editorial Algaida, encarnada en la eficiente Begoña Minguito, contrató a dos actores para que se disfrazaran de Andrew Harrington (Albert) y Claire Haggerty (Montse), que me escoltaron durante toda la jornada repartiendo unos folletos publicitarios al estilo de los pasquines de la empresa de Viajes Temporales Murray que aparece en mi novela. En la primera foto podéis verlos, mientras yo hablo con mi amiga y colega Care Santos, que allí mismo nos retrató y subió la foto al facebook en un truco de pura prestidigitación tecnológica que me hizo comprender que existe un mundo más allá del que puede tocarse. Y la estrategia de la editorial resultó, ya que en casi todos los diarios del día siguiente pudo leerse: "El espectáculo ha llegado con Félix J. Palma, autor de 'El mapa del tiempo', que iba flanqueado por dos personajes vestidos de época, los dos protagonistas de su novela, Claire Haggerty, una mujer del siglo XIX que viaja hasta el año 2000 y se enamora de un hombre, y Andrew Harrington, que viaja al pasado para salvar a su prometida de Jack el Destripador. " Sé que algún lector desayunó leyendo esas líneas casi mágicas.
Un buen amigo me dijo una vez que siempre se enamoraba de mis personajes femeninos. Y parece que no es el único, como podéis ver en la segunda foto que lustra esta breve crónica, en la que aparece Claire Haggerty junto a un espontáneo que quedó seducido por la irresistible belleza de mi creación.
Tras el multitudinario desayuno, nos dirigimos a la primera caseta del apretado programa de firmas, la de la Casa del Libro. Allí tuve el honor de sentarme entre la simpática Cristina Fernández-Cubas, mi admirada cuentista, y mi no menos admirado Manuel Rivas quien, ajeno a la cola que iba formándose ante él, se demoraba en elaborar unas bellísimas dedicatorias derramando la tinta de su pluma para luego extenderla cuidadosamente con los dedos. Enseguida comprendí que estaba sentado junto a un verdadero profesional de las firmas, pues en los momentos de tranquilidad, Rivas se entretenía en escribir breves anotaciones en una libreta que traía consigo, lo que le ofrecía la coartada perfecta para no tener que contemplar el ir y venir de sus congéneres con los ojos mendicantes con que yo lo hacía. Pero de todo se aprende y la proxima vez me llevo la Nintendo.
En la siguiente caseta comprendí por qué muchos compañeros se quejan de las impresionantes colas que tienen algunos escritores. No lo hacen por envidia, o al menos no todos, si no por el modo en que eso les afecta a ellos. Me tocó junto al betsellero Federico Moccia, autor de obras como Tengo ganas de ti o Perdona si te llamo amor, y como su cola no tenía espacio para crecer ante él perpendicularmente, tuvo que doblarse hacia la izquierda, como una rama que se troncha, de manera que lo único que yo tenía delante era una muralla de féminas romanticonas deseando fotografiarse con su ídolo, que me observaban entre la curiosidad y la indiferencia. Así las cosas, que algún lector me distinguiera en la distancia era imposible. Llegar hasta mí era una auténtica hazaña, aunque para mi agente, Antonia Kerrigan, parece que nada es imposible. Recién llegada de la Feria del Libro de Londres, Antonia se acercó a mi caseta para saludarme y alegrarme aún más la jornada con nuevas noticias, las cuales me reservaré para un próximo pots.
De allí, jurando que jamás leería un libro de Moccia ni me compraría una gorra por muy calvo que me quedara, nos fuimos a la caseta de Catalonia, donde coincidí entre Luis Sepúlveda y Esteban Martín, autor de El pintor de sombras, obra que reúne a Jack el Destripador, Sherlock Holmes y Picasso en la Barcelona de finales del siglo XIX. Evidentemente, las similitudes de su novela con la mía propició una agradable conversación que nos mantuvo entretenidos entre firma y firma. Huelga decir que la suya será una de las próximas novelas que arribaran a mi mesilla de noche.
Tras el interudio de la comida, nos dirigimos a la caseta del FNAC Triangle, donde ya aguardaba una muchedumbre a uno de los mejores escritores del momento: Boris Izaguirre, maestro de la sutileza y la metáfora. Por suerte, los del FNAC, respetuosos con los pobres autorcitos que teníamos que compartir caseta con el mito, habían dispuesto un claro ante la caseta mediante un sistema de cintas policiales, con lo que todos resultábamos visibles para el público. Aquel espacio vacío, que parecía aguardar el aterrizaje de algún OVNI, permitía que los lectores que quisieran pudieran fotografiarse junto a mis personajes. En la foto podéis ver a Juan González, el peluquero de mis tres caniches, y a su novia, posando sonrientes junto a los atractivos productos de mi imaginación. Además, pese a la presencia del showman, firmé numerosos ejemplares, y sin tener que bajarme los pantalones ni una sola vez, lo cual se agradece.
Y luego llegó la firma que más ilusión me hacía. En la caseta de Gigamesh tenía que firmar junto a mi vieja amiga Susana Vallejo, que acaba de publicar su tetralogía fantástica Porta Coeli. Susana y yo empezamos escribiendo ciencia ficción allá por los primeros años 90, publicando en las mismas revistas y fanzines, y aunque nunca nos habíamos conocido personalmente, si estábamos al tanto de la trayectoria del otro, tan similares en el fondo e incluso la forma. Fue agradable firmar junto a ella, mientras intentábamos hilar una conversación que resumiera todo lo que habíamos hecho desde la primera carta de cruzamos en el remoto pasado, en aquella época donde internet era el delirio de un loco. Tengo muchas ganas de aventurarme en su saga que, en la mejor tradición de George Lucas, empezó a escribir por su tercera parte.
Y tras la firma en la librería Maite, una librería de barrio dirigida por una de las libreras más aguerridas que conozco, concluyó una jornada tan agotadora como divertida y satisfactoria. En el vuelo de regreso, repasando algunas de las escenas más divertidas de la jornada, como el espectáculo que montamos en el metro, llegué a un par de conclusiones. La primera es que, digan lo que digan, la gente lee. Parece que el sector del libro no ha resultado afectado por la crisis, sino todo lo contrario. No en vano el libro propone un entretenimiento tan dilatado como barato si lo comparamos con lo que hoy cuesta ir a cenar o ver una película, cosa que corroboraron los datos que pude leer: el gremio de libreros catalanes facturó 20 millones de euros el día del libro, igual que el año anterior. La segunda conclusión es que la gran desventaja de escribir una novela de más de 600 páginas es que, a la hora de escribir una dedicatoria, la muñeca no dispone de punto de apoyo y a uno le sale letra de yonki. Desde aquí pido disculpas a todos aquellos que os acercasteis a mí en busca de una dedicatoria y os fuisteis con una ininteligible receta médica. Os aseguro que mi cariño y agradecimiento palpita sincero bajo el galimatías.
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RESPETABLE LITERATURA DE EVASIÓN
Enviado por Félix el Dom, 26/04/2009 - 12:28.
Queridos visitantes: aquí os dejo una crítica de El mapa del tiempo aparecida en El Cultural, a cargo de Santos Sanz Villanueva, que también se ocupó en su momento de reseñar mi libro de relatos Las interioridades. Como veréis al llegar a la última frase de la crítica, nunca llueve a gusto de todos.
PD: continuó ilustrando el texto con imágenes de mis películas favoritas, para el que quiera entretenerse con la adivinanza.
EL MAPA DEL TIEMPO
Un cartel al frente de la primera parte de El mapa del tiempo avisa al lector que va a encontrar un folletín con impensables aventuras, fuente segura, dice, de emoción y asombro. Así es. Todos los recursos de los relatos populares decimonónicos se despliegan en esa inicial tragedia romántica donde se refiere el amor enajenado de un joven de la mejor sociedad británica por una envilecida prostituta. La desmesura de la historia, la utilización generosa de clichés, notas caricaturescas y cierta retranca del narrador alertan de un postmoderno calco paródico.
Este inicio anuncia el verdadero empeño de Félix J. Palma (Sanlúcar de Barrameda, 1968), hacer lo que podría calificarse como novela macedonia mediante la acumulación de relatos de género: aventuras, misterios, amores, crímenes, detectives, esoterismo, magia (fraudulenta), anticipación, guerra de los mundos, fantaficción... Semejante ensalada la adereza el autor con acierto por su buen conocimiento de los modelos originales y su destreza para reproducirlos. El ingrediente principal del plato son unos crímenes abracadabrantes cometidos en Londres en 1896. A partir de estos sucesos se organizan tres novelas casi independientes, pero vinculadas por un motivo principal: la himana utopía de viajar a través del tiempo. Como sostiene el narrador, ¿quién no ha soñado alguna vez con visitar el futuro, cuando hayamos dejado de existir, o con desplazarse al pasado para conocer tiempos pretéritos?
Los fantaseamientos viajeros forman la médula espinal de la novela, con una compleja implicación de ida y vuelta, pues desde el ayer se va hasta un presente actualísimo y desde éste hacia atrás. Al hilo de estas excursiones trufadas de trampantojos surgen inquietudes atractivas: ¿qué consecuencias traería rectificar el pasado?, ¿cuánto cabe confiar en la ciencia?
A estos alicientes agrega El mapa del tiempo otros. La narración es fluida y sujeta la atención del lector en su mayor parte. Tanta dispersión anecdótica fluye gracias al control de un narrador dictatorial, que interviene en el relato y apela al destinatario. Se utiliza un estilo narrativo eficaz de prosa cuidada (echemos la culpa a la imprenta de un “andaran” y un “hallan” del verbo haber). Se agrega un sugerente culturalismo que reúne en una misma aventura a H.G. Wells, con Henry James y Bram Stoker. Hay felices golpes de efecto y sorpresas inesperadas. En suma, respetable literatura de evasión hecha con dignidad. Félix J. Palma, narrador poderoso y bien facultado, sabe incorporar el misterio a la prosaica realidad y añadir fantasía a la dimensión empírica del mundo. Una grave reserva, sin embargo, debe objetarse a la novela: es desconsideradamente larga.
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FÉLIX J. PALMA EN SANT JORDI
Enviado por Félix el Mar, 21/04/2009 - 10:18.
Queridos visitantes: el próximo día 23 estaré en Barcelona, no rodando con Woody Allen, sino firmando ejemplares de mi novela El mapa del tiempo. La editorial ha contratado a tres actores, que se disfrazarán de ciudadanos del Londres victoriano y repartirán pasquines publicitarios de Viajes Temporales Murray. Si estáis en Barcelona, no os lo perdáis. El programa de firmas es el siguiente:
11 a 12 Casa del Llibre
Paseo de Gracia, 62
12 a 13 Bertrand
Rambla Catalunya, 37
13 a 14 Catalònia
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EXPERIMENTO EN AUTOBIOGRAFÍA
Enviado por Félix el Sáb, 11/04/2009 - 13:07.
¡Por fin, albricias, aleluya! En cosa de unos días, de la mano de la editorial cordobesa Berenice, llegará a nuestros escaparates la autobiografía del escritor H. G. Wells, padre de la ciencia ficción, y de quien hablamos mucho por aquí últimamente ya que es el protagonista de mi novela El mapa del tiempo. Se trata de un advenimiento que se ha hecho de rogar, pues el libro, escrito por Wells en 1934, antes de que lo venciera una enfermedad irreversible que lo alejó inevitablemente de la literatura, no había sido traducido al castellano hasta el momento, si exceptuamos una edición que tuvo lugar en Argentina en el remoto 1942. Evidentemente, si a alguien se le ocurriera escribir una novela con Wells de protagonista principal, una de las obras de obligada consulta sería su Experimento en biografía. Sin embargo, a mi pobre inglés de instituto le quedaba demasiado grande la versión original, por lo que no pude recurrir a aquella voluminosa obra que tanto me habría ayudado, de la que había oído que estaba lastrada por pasajes soporíferos, pero en la que el escritor narraba la génesis de la mayoría de sus célebres novelas. Descartada su autobiografía, la obra que me sirvió para construir el personaje de Wells fue la biografía escrita por Anthony West, hijo del escritor y Rebecca West, publicada en nuestro país por Circe en 1993. Y tal vez eso fuera a la larga beneficioso para mi novela, pues tuve acceso así al retrato de un Wells mucho menos amable que si se hubiese dibujado él mismo. Su hijo nos muestra a un Wells imperfecto, humano, y narra algunos acontecimientos de su vida en un tono ácido que nos hace pensar que su objetivo no es precisamente glorificar a su padre. De hecho, el libro comienza con esta crítica: "Mientras estaba a punto de venir yo a este mundo, durante los primeros minutos del 5 de agosto de 1914, mi padre no estaba en disposición de proporcionar a mi madre su consuelo y su respaldo. Hallábase en otra parte, su atención concentrada por entero en otro asunto". Supongo que el Wells de mi novela, pragmático y lleno de debilidades, debe mucho a la lectura de este libro. Además, Anthony West es escritor, y de los buenos, lo que hace de la lectura de la biografía de su padre un ejercicio también estético, como probablemente no ocurrirá con Experimento en autobiografía, pues si de algo carecía el autor de La máquina del tiempo era de una prosa de calidad, que no fuera otra cosa que un mero transmisor de sus ideas, como él mismo reconocía con jactancia una y otra vez.
No obstante, pienso agenciarme Experimento en autobiografía en cuanto aparezca. La traducción de sus más de setecientas páginas ha corrido a cargo del escritor Antonio Rivero Taravillo, quien, según cuenta en su recomendable blog Fuego con nieve, debió de estar enfangado en dicha tarea al mismo tiempo que yo me encontraba sumergido en la escritura de El mapa del tiempo, maldiciendo por la inexistencia en castellano de la autobiografía de H. G. Wells. No sé cómo habría influido la lectura de esa obra en el argumento de mi novela. Esa respuesta se encuentra en un universo paralelo en el que a Antonio Rivero Taravillo no se le habrían extraviado algunos capítulos ya traducidos, retrasándose así su publicación, o a mí se me hubiesen perdido algunas páginas de mi obra, retrasándose la salida de la mía. Pero todos sabemos que los universos paralelos no existen, por mucho que soñemos con ellos.
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